Nadie dijo que iba a ser difícil, sino cualquier “hijo de vecino” – te copio la frase Diego – estaría en el MIT, NASA, UNI o similares. Las grandes metas o sueños: una familia, hijos, un trabajo ideal, el reconocimiento, crecer económicamente, establecerse en una nueva ciudad, un Nóbel, no sólo requiere de meses, sino de años y quizás de muchos lidiando contra varios factores y sucesos. Como decían en NASA: podemos colocar lo mejor de la tecnología en una nave espacial, pero el factor humano – su psiquis – es algo peculiar y vemos la forma de lograr su mejor desempeño; y así, en éste breve camino en que todo es prestado – y el orgullo y la belleza es vanidad -, no importa su procedencia social, cultural, económica o el camino que haya recorrido, que si tiene estudios o no – pues al final todos somos ignorantes en el océano inmenso del conocimiento en que sólo estamos chapoteando con las olas fenecientes en la orilla como curiosos niños – para que el camino se llene de grata compañia y ese maravilloso y complejo órgano llamado cerebro funcione lo mejor posible, quizás lo único a admirar (en mi caso) pero es lo que es necesario cultivarlo pues se hereda y es así como evoluciona la especie humana: plasmando en genes lo mejor a la siguiente generación de todo lo mejor de las anteriores. Y los sentimientos son algo pasajeros creados por la necesidad, las circunstancias, el momento, la desesperación, etc. – alegría, tristeza, enojo, reclamo, etc. – y lo escencial: el amor, los principios, etc. siempre están ahí sirviendo de soporte base a todas las actividades de la vida. Y a me preguntan y reclaman a veces decir quien soy? y dicen (por ahí) que son un científico, que soy analítico, que soy un capo en las matemáticas (ja! esa si que nola creo), que siempre me gusta expllicar el porqué de como suceden las cosas, que nunca doy un paso sin haber pensado en darlo, que doy sueño porque cuando explico es como un cuento que da sueño, que mi humor es fino, que soy feito y que mi única gracia es mi sonrisa, que tengo unos dientes de conejo que los hago relucir, que soy inteligente, que soy curioso, que soy testarudo, que ando en una y otra cosa, que soy inquieto, que vivo de sueños, que mis manos son de seda pues nunca hicieron trabajo arduo… pero yo sólo soy el Jorge, el Coco, algo asi como un libro de pocas hojas fáciles de leer.
Con cariño para quienes no les caigo bien, porque a los otros se habrán deleitado de la lectura.
Jorge Mirez (19.Nov.2018)



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