La imaginación es más importante que los conocimientos. Un ser humano puede lograr lo que desea, siempre y cuando sus deseos sean sensatos y definidos, y ponga en él toda su capacidad de anhelar, y toda la fuerza dirigida de su imaginación. La imaginación creativa es útil en los buenos tiempos, pero es esencial para los tiempos de crisis.

Hoy más que nunca el hombre debe tener la capacidad de enfrentarse a su medio con imaginación creativa, ya que estamos en una época difícil en la que se lucha con ideas para superar limitaciones de recursos o condiciones de crisis aunque muy poca gente ha nacido con una imaginación creativa extraordinaria, también es cierto que toda persona “normal” puede cultivar y desarrollar esa facultad mental en forma ilimitada. En principio, todos tenemos potencialmente esa capacidad mental, pero la mayoría la ha atrofiado por falta de aplicación, por tender al conformismo y aceptar, sin cuestionamiento, la información que recibe

Recordemos que vivimos en una sociedad condicionada por patrones regulares de información, y que la gente los acepta por la “ley del menor esfuerzo”, porque simplemente no le gusta pensar, independientemente de otros obstáculos que también impiden el desarrollo de nuestra creatividad: Temor al fracaso, fallas en el sistema educativo, preferir la crítica, etc. También porque la creatividad es una forma de pensar que frecuentemente se considera difícil, tal vez porque es contraria a los hábitos lógicos y tradicionales con los cuales hemos convivido. La creatividad implica quebrar las rutinas y patrones establecidos, es observarlos desde otra perspectiva con una
mente abierta para recibir y dar nuevas ideas.

El pensamiento creativo mantiene una lucha cerrada contra todos los prejuicios, hechos y conceptos tradicionales comúnmente aceptados. Adolfo Torres indica que la imaginación es la más divina de todas las cualidades del hombre, la que más lo acerca a Dios. Yo así lo creo. Así como nuestro cuerpo físico lo entrenamos para mantenerlo en forma, también es necesario entrenar y cultivar nuestro pensamiento creativo. Hay que estimularlo presentándole retos que demanden soluciones creativas en un ambiente apropiado. Deberá apartar su tiempo para reflexionar, meditar y visualizar sobre sus objetivos o problemas específicos. Hagamos nuestro taller mental para llegar a la esencia misma de la imaginación creativa. También aprendamos y desarrollemos verdaderamente el hábito de usar dos herramientas básicas: Lápiz y papel; nos sorprenderán lo resultados obtenidos.




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