Archivo para enero 18th, 2014

Muchos consideran a la meditación solamente como una práctica espiritual o como una cuestión religiosa. Y en ocasiones nos topamos con que algunas sectas están completamente en desacuerdo con ella y manifiestan que es una práctica inadecuada de origen oriental o bien es una corriente de la new age, la mayoría opina más por desconocimiento, que por razonamiento de lo que realmente es.

Sin embargo la meditación nos sirve para muchas cosas. Para entrenar a la mente a enfocarse en forma efectiva y clara, para el relajamiento del cuerpo y la mente y también para conectarnos con nosotros mismos. Pero lo fundamental de la meditación es el que entre en contacto con Dios. Recuerda que cuando oras, le estás hablando a Dios. Cuando meditas, le permites a Dios que te hable. ¿Cómo es esto? Dicen los expertos que tenemos alrededor de 60,000 (sesenta mil) pensamientos al día. ¿Si esto es así, cómo entonces estando ocupada nuestra mente todo el tiempo, podemos escuchar esa aún pequeña voz en nuestro interior?

Debemos darnos al menos quince minutos al día para relajarnos completamente, acallar nuestros pensamientos, aquietar la mente y entrar en contacto con Dios (los místicos le llaman meditación contemplativa). Al meditar, podremos encontrar las respuestas a las dudas que nos agobian, la solución a grandes problemas, paz y serenidad. Se pueden mejorar con la meditación la confianza en uno mismo, la memoria y reducir el estrés. Podemos lograr una mejora en nuestra calidad de vida con la práctica cotidiana de la meditación.

Numerosos estudios han demostrado fehacientemente que cuando meditamos se estimula nuestro sistema límbico, nivelando la producción de sustancias conocidas como hormonas del estrés. La relajación empieza por el cerebro y nuestro sistema endocrino responde a la meditación, favoreciendo el estado de los huesos, músculos y órganos internos y también equilibrando el ritmo cardiaco y el ritmo respiratorio.

También al meditar se estimula nuestro sistema inmunológico, reforzando nuestra protección contra las enfermedades. Además de la práctica de la meditación en forma relajada podemos realizar actividades y meditar al mismo tiempo por ejemplo la meditación con movimiento como el Tai Chi, o bien al estar desempeñando nuestro trabajo, ejercitándonos o simplemente caminando.

Lo que tenemos que hacer es concentrarnos precisamente en esa actividad, sin dejar que nuestra mente divague. Si acaso llega algún pensamiento no relacionado con lo que estamos haciendo, sin esfuerzo, dejemos que ese pensamiento se aleje. Poco a poco aprenderemos a enfocar nuestra mente en forma efectiva y clara en lo que estamos haciendo. Así, obtenemos los beneficios de la meditación y al concentrarnos, hacemos mejor lo que estemos haciendo, con más calidad. Estaremos viviendo y disfrutando del momento presente, el aquí y el ahora.

La imaginación es más importante que los conocimientos. Un ser humano puede lograr lo que desea, siempre y cuando sus deseos sean sensatos y definidos, y ponga en él toda su capacidad de anhelar, y toda la fuerza dirigida de su imaginación. La imaginación creativa es útil en los buenos tiempos, pero es esencial para los tiempos de crisis.

Hoy más que nunca el hombre debe tener la capacidad de enfrentarse a su medio con imaginación creativa, ya que estamos en una época difícil en la que se lucha con ideas para superar limitaciones de recursos o condiciones de crisis aunque muy poca gente ha nacido con una imaginación creativa extraordinaria, también es cierto que toda persona “normal” puede cultivar y desarrollar esa facultad mental en forma ilimitada. En principio, todos tenemos potencialmente esa capacidad mental, pero la mayoría la ha atrofiado por falta de aplicación, por tender al conformismo y aceptar, sin cuestionamiento, la información que recibe

Recordemos que vivimos en una sociedad condicionada por patrones regulares de información, y que la gente los acepta por la “ley del menor esfuerzo”, porque simplemente no le gusta pensar, independientemente de otros obstáculos que también impiden el desarrollo de nuestra creatividad: Temor al fracaso, fallas en el sistema educativo, preferir la crítica, etc. También porque la creatividad es una forma de pensar que frecuentemente se considera difícil, tal vez porque es contraria a los hábitos lógicos y tradicionales con los cuales hemos convivido. La creatividad implica quebrar las rutinas y patrones establecidos, es observarlos desde otra perspectiva con una
mente abierta para recibir y dar nuevas ideas.

El pensamiento creativo mantiene una lucha cerrada contra todos los prejuicios, hechos y conceptos tradicionales comúnmente aceptados. Adolfo Torres indica que la imaginación es la más divina de todas las cualidades del hombre, la que más lo acerca a Dios. Yo así lo creo. Así como nuestro cuerpo físico lo entrenamos para mantenerlo en forma, también es necesario entrenar y cultivar nuestro pensamiento creativo. Hay que estimularlo presentándole retos que demanden soluciones creativas en un ambiente apropiado. Deberá apartar su tiempo para reflexionar, meditar y visualizar sobre sus objetivos o problemas específicos. Hagamos nuestro taller mental para llegar a la esencia misma de la imaginación creativa. También aprendamos y desarrollemos verdaderamente el hábito de usar dos herramientas básicas: Lápiz y papel; nos sorprenderán lo resultados obtenidos.

He aprendido que rendirme a lo que es, me asegura el triunfo de todos los esfuerzos. El universo fluye, como fluye un río en un campo perfecto, siempre cambiante en su camino al mar desde donde proviene. Imagina que te has arrojado a este río de la vida desde la orilla de un viejo muelle destartalado, al final de la cual hay una cuerda atada a un madero que flota en la corriente. Has decidido sumergirte en el río de la vida, respiras profundamente y saltas desde el muelle. Pero a medio camino, antes de que siquiera hubieras tocado el agua, te arrepentiste. Parecía demasiado drástico, demasiado aterrador, así que te afianzaste de lo que estaba más cerca de ti y resultó que era una cuerda. Estás ahora en el río de la vida, tomado de la cuerda, flotando, pero sin ir a ningún lado. La corriente te golpea. Tus manos se están cansando. Te aterra la idea de que la cuerda se pueda romper o que se te resbale y la dejes ir. Esta cuerda simbólica representa el apego que tienes hacia las cosas que crees correctas.

Tienes miedo de que si te desprendes de tus creencias, éstas desaparecerán y te quedarás sin nada que le dé validez a tu existencia. Por lo tanto te pregunto: ¿En dónde estarías si soltaras la cuerda que está atada a tu sistema de creencias? La verdad es que estarías en el río de la vida donde ya estás de todos modos. La diferencia consistiría en que ya no estarías luchando contra la corriente, te estarías dejando llevar por ella.

Ya sientes dolor en los brazos. Los costados te duelen de tanto luchar contra la corriente. Rendirse significa soltar la cuerda. Si la sueltas, sentirás alivio; ya no te dolerá nada, podrás nadar de espalda y mirar al cielo. Podrás ver pasar los árboles y a los niños jugar a las orillas del río. La misma corriente que antes te golpeaba, te acariciará y sostendrá. Serás libre de nadar a donde te plazca, a uno y otro lado del río, y cuando hayas recobrado tu fuerza, podrás también nadar río arriba siempre que así lo desees. Tu vida se habrá rendido a la corriente del río. Si alguna vez llegaras a sentir miedo, siempre habrá una cuerda flotando en el agua para que puedas asirte a ella, de cuando en cuando, que te enfrentes a la corriente para que te impresione su fuerza y se afirme en tu mente que la rendición es una forma de vida.

De acuerdo al análisis precedente; si así fuere, la historia de tu vida ha sido una de la que se han alternado entre la resistencia y la rendición. Cuando te resistes, sufres y lo que resistes es siempre la corriente natural de la verdad; lo que es. Tu formas parte del río de la vida. Poco a poco, a través de la eternidad de tu ser, te rindes y fluyes con la vida como ésta es. Al rendirte, descubres para tu deleite, que no estás siendo sacudido a lo loco y lanzado en todas direcciones, sino que estás siendo adoptado suavemente al patrón de la madre naturaleza. Rendirte permite a tu voluntad y a tu fuerza brotar de la luz, del flujo perfectamente diseñado de la vida eterna. Como resultado, tendrás ahora la fuerza de la corriente del río para apoyar tus sueños y tu fuerza será aumentada muchas veces.

¿Cómo sabrás que no te estás dejando llevar por la corriente, que te estás resistiendo? Un dispositivo envía mensajes de alerta a través de tu sistema cuando olvidas rendirte. El mensaje es el dolor. El dolor te aterrará y te impulsará a actuar. Para librarte del dolor, descubre la causa de tu resistencia y ríndete a ella.

Solamente aceptando y fluyendo con nuestras propias vidas, podremos empezar a saber realmente “quiénes somos” como seres eternos. Crear fantasías entre las realidades de la vida, nos facilita el poder esconder nuestro eterno yo. Cada uno de nosotros podrá descubrir su identidad eterna sólo si los procedimientos que utilicemos para hacerlo están libres de ilusión y fantasía.

 

Alguien dijo: Se puede perder la riqueza y también la salud, pero con dedicación y trabajo podrán recuperarse, sin embargo: ¿Quién conoce a alguien que haya recuperado una hora perdida? El tiempo es un recurso ilimitado por igual para todos: 24 horas por día ó 60 minutos por hora; ni uno más ni uno menos. El tiempo para algunas personas parece transcurrir lentamente, para otras rápidamente. Es el recurso que unos aprovechan, mientras que otros desperdician impunemente. Para un niño de un año; ese año es toda su vida. Para un adolescente de 17 años, un año es una 1/17 parte de su vida. Un hombre de 40 años, un año es 1/40 parte de su vida. Para una persona de la tercera edad de 85 años, un año es 1/85 parte de su vida. Esta idea, nos lleva, a sentir que un año es relativamente más pequeño para un adulto que para un niño, por la proporción que significa en su vida. Recuerda cuando estabas en la primaria y esperabas tu nuevo cumpleaños; pasaba muchísimo tiempo (relativamente); ahora recuerda con qué velocidad pasa el tiempo.

¿Es el tiempo en sí diferente para cada persona? No. La diferencia está en la idea y comportamiento que cada uno de nosotros tiene y aplica ante ese recurso. Quienes lo aprovechan son aquellos que lo han entendido como recurso limitado, al modificar su forma de pensar y actuar, siendo más eficientes y efectivos en un mismo intervalo de tiempo; una forma de ser diferente para quienes viven “haciendo tiempo”. En ese grupo también están los hombres de gran talento y sorprendente inteligencia, que aunque tienen otras capacidades y habilidades, no saben utilizar su
tiempo, ese recurso limitado. Un sabio platicó de un hombre que le pidió a Dios que le aligerase los eventos más importantes de su vida, Dios le entrega un carrete de hilo con un número limitado de nudos y le dice: Ésta es tu vida, y cada uno de los eventos más importantes, son los nudos. El hombre, como deseaba vivir plenamente, terminaba de disfrutar un evento importante en su vida y jalaba el carrete para que el próximo evento llegara pronto. La vida se le acabó en un santiamén.

Algunas personas se han preocupado por no tener una carrera, y piensan que no lograrán ser alguien importante en la vida por esta carencia, pero yo te voy a decir lo contrario: no es condición necesaria y suficiente cursar una carrera para triunfar en la vida, sólo basta que tengas la instrucción adecuada para funcionar en la sociedad. La mejor manera de tener dicha instrucción dentro de cualquier área del conocimiento es leyendo. La lectura te da información actualizada de lo que está pasando en el mundo, de las corrientes del pensamiento, de las nuevas tecnologías, etc. La lectura tiene doble propósito; por un lado te instruye y por otro, leer me parece considero que es una muy buena manera de relajarse. Entrar en la mente y en la experiencia de otro ser humano que quizá desde hace muchísimos años dejó de existir, es una experiencia inolvidable.

El hombre que no ha tenido el hábito de leer, está prisionero en su mundo inmediato en cuanto a tiempo y espacio. Su vida cae dentro de una rutina establecida; se limita al contacto y la conversación con algunos amigos y conocidos, y no ve más de lo que sucede en su alrededor. De esta prisión no hay fuga posible.

En el momento en que tomas un libro entras en un mundo distinto, y si se trata de un buen libro, inmediatamente entras en contacto con uno de los mejores narradores del mundo. Este narrador te guía y te conduce a una nación diferente o a una época distinta, y te platica situaciones que nunca te hubieras imaginado o te invita a discutir algún tema especial o un aspecto de la vida de la que nada conoces.

Para vivir un par de horas en un mundo y alejar nuestros pensamientos de las exigencias del presente inmediato, es un privilegio que deben envidiar aquellos que se encuentran presos en las cárceles corporales

La lectura es un hábito, y como tal es necesario formarlo. Algunas personas podrían decir que no encuentran satisfacción en leer; que se cansan desde el momento en que ven la extensión de un texto o un libro. Otros afirmarán que tal o cual tema no les interesa. Quizás algunos dirán: “Yo comienzo con entusiasmo, pero después de diez o doce renglones me canso y lo dejo”. A todos les contesto que la lectura es un hábito que surge de un simple acto de elección. Un mal hábito puede ser substituido por un buen hábito. ¿Por qué no mejor te formas el hábito de permitirte un breve espacio de cinco minutos al día para leer?

Si no tienes el hábito de leer, mi mejor recomendación es que te comprometas a trabajar en ello. Existe una extensa fuente de publicaciones como libros, manuales, literatura técnica, periódicos y revistas, para ampliar tu propio conocimiento y acervo cultural. La lectura es poder absoluto. Cuando abres un libro, abres un mundo lleno de conocimiento, diversión y entusiasmo. Únete a esos científicos, poetas y héroes en una emocionante travesía para visitar otros mundos maravillosos y misteriosos, englobados dentro de la palabra escrita.

¿Alguna vez te interesaste en un libro o una publicación? ¿Qué te llamó la atención? ¿El título? ¿Las ilustraciones? ¿El tema? ¿La portada? Todo parece coincidir con la subjetividad con que te fuiste formando. Te has formulado preguntas, has hecho análisis de todo lo que te rodea. Y allí comienza una especie de oferta y demanda entre lo que necesitas o deseas saber y lo que quieren hacerte saber. Tú deberías elegir, porque necesitas tener una vivencia correcta de las cosas. En cierto modo, necesitas creer en algo. Creer no sólo en sentido espiritual, sino en aceptar (o no) conceptos, hechos y realidades de otros hombres. Es éste el momento, entonces, de tomar un libro, de familiarizarse con lo escrito. Todo lo que venga a tu mano léelo, analízalo, estúdialo. Luego extrae lo bueno. “Claro, (me dirás) encontrar lo justo, lo adecuado, lo positivo, lo preciso, no siempre es fácil, incluso puede ser subjetivo”. Pero te contesto que no podrás diferenciar lo bueno de lo malo de tal o cual autor, si antes no lees su pensamiento. Luego de la lectura vendrá el análisis y la crítica.

El hábito de la lectura irá profundizándose en ti hasta llegar a momentos extraordinarios. Si algún amigo o compañero te preguntase: ¿Cuándo leer? contéstale: lee cuando necesites saber y creer. Hazte tiempo para eso. ¿Dónde leer? En donde te sientas a gusto. ¿Cómo leer? Con el deseo y la disposición de aprender. ¿Para qué leer? Para conocer al mundo y sus ideas. ¿Qué leer? Todo lo que puedas y que sea de provecho para ti.

Recuerda que la lectura te hace libre, te da seguridad y te provee de una armadura para luchar contra la adversidad.

Mientras más vivo, más me doy cuenta del impacto que causa la actitud que se tenga ante la vida. La actitud, para mí es más importante que los hechos. Más importante que el pasado, que la educación, que el dinero, que las circunstancias, que los fracasos, que los éxitos, que lo que otras gentes piensen o hagan. Estoy convencido que la vida es 10% lo que me sucede y 90% como reacciono a ello. Y así es contigo, estamos a cargo de nuestras actitudes.

Consideraciones sobre la autoestima:

  • La actitud que tenga hacía mí mismo determina mi autoestima.
  • Mi autovalía depende de la autoimagen que tenga de mí mismo.
  • Los demás no determinan mi valía, así como tampoco las circunstancias.
  • Tengo la capacidad para pensar, enfrentar cualquier desafío y lograr lo que me proponga, tanto como cualquier otro ser humano.
  • Tengo derecho a buscar, obtener y disfrutar la felicidad.
  • Dios me creó a su imagen y semejanza y sólo por eso valgo.
  • Si la imagen que tengo de mí mismo no es la que me agrada, entonces mi autoestima será baja. En la medida que la imagen sea de mi agrado mi autoestima será mejor. La buena nueva se encuentra en el hecho de que puedo, en el momento que así lo decida, cambiar la imagen que tengo de mí por la imagen que deseo de mí mismo, una imagen tal y como yo quiero ser.

El cambiar la imagen implica varios pasos:

  • Crear en mi mente la imagen que deseo de mí.
  • Fijar en adelante mi atención en la imagen creada.
  • No permitir que nada ni nadie me haga cambiar la nueva imagen.
  • Actuar y tener una actitud acorde a mi nueva imagen.
  • La nueva imagen alimenta mi autoestima, y en la medida que ésta mejora, así también miautoestima alta mejora mi autoimagen, haciéndose un círculo virtuoso.

Nuestro rendimiento nunca será mayor que la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Los papeles que jugamos en la vida son cuatro:
1. Perder/perder. En este tipo de juego se encuentran los fracasados. Los seres humanos que viven en el pesimismo. Sus expresiones más comunes son: En todo me va mal. Nadie me quiere. Todos me hacen daño. Y cuando tienen conflictos entre ellos, toman como mejor opción romper las relaciones. Es poco frecuente que se enfrenten a resolver sus propios problemas. Son gente que espera que el tiempo sane las heridas. Son perdedores.

2. Perder/ganar. Este papel lo desempeñan las víctimas. Este tipo de personas le echan la culpa de sus problemas a los que les rodean, además viven en el pasado. Sus quejas más frecuentes son: Por culpa de mi padre no pude estudiar y soy un desdichado. Mi mamá me desprecia por mi color. Cuando tienen conflictos, no solamente esperan, sino que crean las condiciones para que les vaya peor y tengan la razón de lo que afirmaron de su desgracia. Para las víctimas, todos están bien, menos ellas.

3. Ganar/perder. Este tipo de papel es frecuente en la gente agresiva, que se aprovecha de su condición y saca provecho a toda relación. Para estos hombres y mujeres, todos están mal menos ellos. Sus expresiones son: No confío en nadie. Mis compañeros son unos fracasados. Todos están equivocados. En la solución de conflictos son muy agresivos y no se tientan el corazón para dominar y sacarle provecho a sus compañeros.

4. Ganar/ganar. A este juego de la vida se le llama “juego ecológico”. Porque es un juego que es bueno para mí y aceptable para las personas que interactúan conmigo. Las expresiones más frecuentes son de equidad y justicia: ¡Vamos a lograrlo! No te desanimes, en este proyecto ambos vamos a salir ganadores. Cuando tienen conflictos, este tipo de gentes se “rinden ante lo que son y toman acción” Una de las características más importantes es que viven en el presente y lo aceptan tal y como es. Son personas responsables, que empeñan su palabra y la cumplen. Al conocer los cuatro papeles que has jugado en el transcurso de tu vida y que seguirás jugando, te da oportunidad de escoger la actitud que quieras tener en tus interrelaciones. Jugar a ganar/ganar es una opción que te llevará más fácilmente hacia la cima de tu desarrollo personal.