Archivo para septiembre 5th, 2012

No es buena la riqueza para el tacaño,   y al envidioso, ¿ de qué le sirve el dinero ?.
El que amontona a costa de sí mismo, para otros amontona,
de sus bienes otros disfrutarán.

El que es tacaño consigo mismo, ¿ con quién es generoso ?,
ni siquiera consigue disfrutas de sus propios bienes.
Nadie es peor del que se tortura a sí mismo,
ésa es la paga de su maldad.
Y si alguna vez hace el bien, lo hace por descuido,
y al final descubrirá su maldad.
El hombre envidioso es perverso,
desvía la mirada y desprecia a los demás.
El avaro nunca está satisfecho con su suerte,
pues la avaricia seca el alma.

El avaro hasta el pan escatima,
y en su propia mesa pasa hambre.

Hijo, en cuanto te sea posible, trátate bien,
y presenta dignamente tus ofrendas al Señor.
Recuerda que la muerte no puede tardar,
y que el pacto del abismo no te ha sido revelado.
Antes de morir, haz el bien a tu amigo,
según tus posibilidades, sé generoso con él.
No te prives de pasar un día feliz,
no dejes escapar un deseo legítimo.
¿ No dejarás a otros el fruto de tu trabajo
y de tus fatigas, para que se lo repartan a suertes ?.
Da y recibe, disfruta de ello,
porque en el abismo no hay que esperar satisfacciones.
Todo ser viviente envejece como un vestido,
porque la ley eterna es: hay que morir.
Como las hojas de un árbol frondoso,
que unas caen y otras brotan,
así las generaciones de carne y sangre:
unas mueren y otras nacen.
Toda obra corruptible desaparece,
y su autor se va con ella.

Eclesiástico Cáp. 14 Vér. 3 – 19