Nunca te quejes de nadie, ni de nada porque fundamentalmentetu has hecho lo que querías de tu vida. Acepta la dificultad de
edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote.

El triunfo del verdadero hombre surge
de las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad
o de tu suerte, enfréntala
con valor y acéptala
de una manera u otra.

No te amargues de tu propio
fracaso ni se lo cargues a otro,
acéptate ahora…

Recuerda que cualquier
momento es bueno
para comenzar y piensa menos
en tus problemas y dedícate
mas a tu trabajo y
triunfa en la vida.

Nunca pienses
en la suerte
porque la suerte es
el pretexto de los
fracasados.




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